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El origen de los espaguetis

En Italia saltaron a la fama y su lugar de nacimiento sigue envuelto en un mar de dudas: de Siria a China sin olvidar la novelesca historia que los relaciona con los viajes de Marco Polo.

Información

Publicación: 15/07/2015
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Los espaguetis son el plato de pasta seca por excelencia. Elaborados en su forma tradicional con sémola de trigo duro y venerados en Italia, donde se consumen 28 kilos por persona y año, son una fuente inagotable de recetas en los fogones de la cocina internacional. Su traducción al español, aunque el término ya está integrado en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), sería ‘hilitos’. Un diminutivo de la palabra ‘spagho’ (cordón).

La versión más literaria los relaciona con Marco Polo (1254-1324), que en uno de sus viajes al lejano oriente pudo trasladarlos de China a Europa y popularizar su consumo en Italia. Para los defensores de esta teoría los fideos chinos o ‘noodles’ son el verdadero origen de este alimento universal. Aunque hay documentadas a lo largo de la historia otras descripciones de pastas similares en el arco mediterráneo mucho antes de los viajes del mercader y aventurero veneciano.

Por ejemplo, hay un texto sirio fechado en el siglo IX en el que se recoge la descripción de una pasta realizada con sémola de trigo cortada en tiras y secada al sol llamada ‘al-itriya’. En el siglo XI, en París, ya hay documentos que hablaban de una pasta con forma de gusano conocida como ‘vermicilli’. En el siglo XII un geógrafo árabe llamado el-Idrisi describió como los sicilianos hacían unas hebras similares a los ‘al-itriya’, con las que comerciaban con otros países. Y en el siglo XIII, cien años antes del primer viaje de Marco Polo, en Italia ya eran conocidos los ‘macaroni’, pastas de trigo de diferentes formas que aparecieron en algunos recetarios de la época.

Diferentes antecedentes que no niegan la evidencia: la pasta en Italia encontró su paraíso y la mayoría de los platillos realizados con este producto de sémola de trigo se asocian a su cocina, que supo recrear todo un catálogo de salsas para enaltecer su sabor. Con el paso de los siglos, los tipos y variantes de los espaguetis han ido desarrollándose y su producción industrial se mide en toneladas.

Su tamaño varía dependiendo de la región y el fabricante. El grosor de los espaguetis puede cambiar y se les denomina de forma diferente: ‘espaghettini’, ‘espaghetti’ o ‘spaghettoni’, de más finos a más gruesos. De entre medio milímetro y dos milímetros aproximadamente. La pasta es la misma pero la experiencia del tacto e incluso las elaboraciones que se hacen con ellas cambian.

En cuanto al largo, los espaguetis originales, que aún pueden encontrarse en algunas tiendas especializadas, medían 50 centímetros. La complejidad de su elaboración industrial y los problemas de distribución acabaron por reducir sus medidas a la mitad: 25 centímetros. De color amarillo ámbar, brillantes y con una consistencia firme, lo mejor para servirlos es sacarlos directamente del agua, sin escurrir, para que conserven la humedad hasta el momento de añadir la salsa. ¿Cuál es la receta ideal? Eso ya queda a gusto del consumidor.

Fuente:

Espaguetis: historia y recetas



 

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